MISLAnd lleva el Rock canario al Museo Elder
Ocho bandas del archipiélago, tres premios y una mesa redonda sobre el valor del talento canario, en Las Palmas de Gran Canaria.
Hay un momento exacto en que el verano canario empieza a despedirse, y suele coincidir con el primer fin de semana de septiembre en Puerto de la Cruz. El Phe Festival celebra este 4 y 5 de septiembre su undécima edición con la fórmula que lo ha convertido en la cita indie de referencia del norte de Tenerife: tamaño humano, criterio en la programación y una treintena de artistas repartidos entre los dos escenarios de directo y el Ron Guajiro Phe Club, el espacio de electrónica que funciona sin pausa desde la apertura hasta el cierre y que este año mete en cabina a Alexis Taylor (Hot Chip), Phil Hartnoll (Orbital) y Roman Flügel.
Y hay algo de justicia poética en este cartel: buena parte de sus nombres llevan tiempo sonando en Factoría Pop. Doce, para ser exactos.
El plato fuerte internacional viene, cómo no, del Reino Unido. Fat Dog debuta en Canarias tras reventar el circuito británico con «WOOF.», su primer disco para Domino: punk pasado por la rave, saxos desatados y unos directos con merecida fama de descontrol. El otro fenómeno acelerado de las islas británicas es Getdown Services, dúo de Bristol que convierte lo cotidiano —un radiador estropeado, sin ir más lejos— en dance-punk con humor surrealista, y que también pisa las islas por primera vez. Completan la delegación las guitarras sin complejos del dúo de Brighton ARXX y Faeda, cuarteto de indie rock de Thurso, en las Highlands escocesas, que ha compartido escenario con Sam Fender y llega precedido por la fama de su directo.
Ibibio Sound Machine juega en otra liga: la banda londinense de Eno Williams, que canta en inglés y en ibibio, lleva una década fundiendo el afrobeat de los ochenta con la electrónica de baile, y en vivo es una apisonadora. De Nueva York cruza el charco BODEGA, post-punk letrado y nervioso que disecciona la vida digital con la ironía justa. Y el bloque de fuera lo cierran dos voces: la argentina afincada en París Natalia Doco, que presenta «Hacha», un cuarto disco entre el folk, la espiritualidad y los ritmos urbanos, y Ona Mafalda, londinense de nacimiento y madrileña de adopción, pop elegante sobre el amor y las despedidas que ya conoce los escenarios canarios.
Si hay una banda peninsular que pueda considerarse de la casa, es Rufus T. Firefly. El grupo de Aranjuez que lideran Víctor Cabezuelo y Julia Martín-Maestro lleva desde 2006 puliendo una psicodelia en castellano que los ha convertido en banda de culto, y llega al Phe presentando «Todas las cosas buenas», su disco más luminoso. Y Barry B es la revelación confirmada: Gabriel Barriuso pasó de Aranda de Duero al mapa nacional con «Chato» y aquella colaboración con Carolina Durante, y ahora gira con aforos agotados el EP «Infancia mal calibrada», rock de voz magnética con un pie en la vanguardia y otro en la raíz.
El lado oscuro lo pone VVV [Trippin' You], electrónica de club madrileña filtrada por el post-punk y la cold wave, para bailar mirando al abismo. Los bilbaínos EZEZEZ practican un post-punk cada vez más bailable, con giros inesperados de jazz y una filosofía DIY militante: componen, graban, mezclan y masterizan todo ellos mismos, y «Zaunk» anticipa disco nuevo para final de año. Completa el bloque el coruñés Carlos Ares, productor y músico que ganó el premio MIN al mejor álbum de pop con «Peregrino» y lo ha rematado con «La boca del lobo», su trabajo más experimental. Es de los pocos del cartel que aún no ha caído por el podcast. Todo se andará.
Un festival canario se juega la identidad en su bloque canario, y el de este año es especialmente sólido. Xerach, batería, compositora y productora grancanaria curtida en proyectos como Arube y colaboradora de Christina Rosenvinge, firmó con «Canciones Bobas» uno de los debuts más personales de la escena isleña: catorce temas entre el pop, el techno y los ritmos de tambora que hablan de amor y supervivencia emocional, con una puesta en escena que es medio concierto, medio performance. Belice, también de Gran Canaria, ha convertido el pop de guitarras y sintetizadores de «Todas las flores» en pasaporte para salir de las islas —Sonorama incluido— y ya asoma los singles de su segundo disco.
Tres finalistas del Sonora 2026 en el mismo cartel: cuando el Phe mira a casa, sabe dónde mirar.
Good Franco, el proyecto del lanzaroteño Fran de Armas, llega como flamante ganador del Sonora 2026 con un synth-pop de alma canaria y latido latinoamericano, entre la nostalgia de las baladas ochenteras y ecos de The War on Drugs. Completan el bloque isleño Pequeña Alaska, que pasó hace unos meses por el podcast con «Arde», y Choclock, una de las voces del sonido urbano canario, que juega en casa.
Y entre concierto y concierto, la cabina del Ron Guajiro Phe Club no descansa: además de Alexis Taylor, Phil Hartnoll y Roman Flügel, pasarán por ella Just Beca & Candela, Isla Sonido, Mostany, Emma Play & Mr. Paradise, Bobby Bob, El Chico & Jessy La Ley, Yung Prado y La Brega.
El Phe cierra un verano especialmente bueno para los festivales canarios —la temporada que arrancó entre La Geria y Santa Ana— y lo hace como mejor sabe: sin gigantismos, con criterio y con las islas en el centro del cartel. Las entradas y los horarios están en phefestival.es. Si estás por Tenerife este fin de semana, pocas excusas caben: buena parte de lo que va a sonar ya lo llevas entrenado del podcast.
Ocho bandas del archipiélago, tres premios y una mesa redonda sobre el valor del talento canario, en Las Palmas de Gran Canaria.
Sin comisiones, con gobernanza democrática y propiedad compartida entre artistas y sellos: Subvert propone una infraestructura musical que pertenece a quien la usa.
El verano canario da inicio este sábado con una temporada de festivales que promete música independiente y experiencias únicas en cada isla. Conoce los eventos que no te puedes perder.
Comentarios(0)